"¿Es cine el cine gore?". Esta es la absurda pregunta a partir
de la cual tenía que desarrollar el trabajo final de la asignatura de
"Apreciación cinematográfica". "Entre tres y cinco páginas"
me dijeron y me quedé tan blanco como las cuatro páginas y tres cuartos
que me sobrarían después de contestar a esa pregunta, y eso extendiéndome
en exceso. ¿Cómo iba yo a rebatir algo tan obvio? Cualquier secuencia
de fotogramas proyectados sobre una sábana es cine. Cualquier concepto
que incluya la palabra cine es cine. Me dediqué, por lo tanto, a describir
las características de este género y a compararlas con las del resto
de géneros. Debía ser eso lo que querían porque me pusieron buena nota.
Pero hablemos de gore.
El cine gore es la versión más explícita de cine violento. Debe incluir
en un altísimo porcentaje del metraje escenas de sangre, vísceras, desmembramientos.
vómitos, otros residuos orgánicos y carne picada, además, se puede mezclar
eventualmente con sexo.
Mucho cine gore es una versión tan exagerada de su definición que resulta
incluso cómico. Su máximo representante es Braindead. De hecho
no existe un cine gore serio y lo que más se acerca a algo serio ha resultado
en género propio, como el manga japonés o el snuff (lo
siento, me ha parecido una grosería calificar de cine serio al snuff,
me refería a que no hace ninguna gracia, especialmente su existencia).
Quien ha logrado mayor reconocimiento en el gore ha sido Peter Jackson.
Sus tres primeras películas Meet the Feebles, Bad Taste
y Braindead siguen todos sus cánones. Es curioso que su filmografía
continúe con un cuento fantástico muy negro (pero basado en una historia
real), Heavenly Creatures, y con una historia de cazafantasmas con
Michael J. Fox, The Frighteneers. Y para el 2001 nos prepara
la odisea de la Tierra Media: El señor de los
anillos. Hay otro
director que tiene una filmografía paralela a la de Jackson: Sam Raimi.
Su trilogía infernal (Evil Dead, Evil Dead II y Army
of Darkness) reúne todos los ingredientes, empezando por basarse en
la existencia de un libro imaginado por Lovecraft: El Necronomicón,
escrito con sangre y encuadernado en piel humana por un árabe loco, y
del que habrían cinco copias en el mundo, entre ellas una en la Biblioteca
Nacional de Londres, otra en la de París y otra entre las posesiones de
un coleccionista español. Por supuesto es absurdo buscar la ficha bibliográfica,
aunque cuentan que alguna vez algún bromista la ha introducido entre los
archivos de estas bibliotecas. El resto de la filmografía de Raimi
incluye un cuento fantástico entre Jeckyll y Hide y El fantasma
de la ópera protgonizado por Liam Neeson: Darkman, y
un western con duelos y un acertado exceso visual heredado del gore de
sus primeras películas: The Quick and the Dead. Ahora Raimi
olvida sus excesos en A Simple Plan, una blanca y nevada historia
sobre tres amigos que encuentran cuatro millones y medio de dólares en
un avión accidentado.
Visto está que el gore es cosa de primeras películas y parece lógico;
es en éstas donde la libertad del creador es mayor y donde el riesgo es
menor al no tener una posición que mantener. Pero a veces nos sale algún
Robert Rodríguez y nos hace media palícula gore como en From
Dusk till Dawn. Luego hablan de otros clásicos como Necromantic
y sus secuelas, pero no he tenido el disgusto.
Quizá fue el cine de zombies que empezó con todo esto y aquí hay un
hombre que lo inventó todo y sigue viviendo del mismo cuento: George
A. Romero. Los zombies son muertos vivientes tontos que se dedican
a comer sesos humanos. Puede ser que hayan sido expuestos a radiación
nuclear o mordidos por un mono-rata, no importa, la cuestión es que siempre
será algo contagioso. La verdad es que Romero no se ha dedicado
a otra cosa que a The Night of the Living Dead y sus numerosas secuelas.
De todos modos, lo mejor que se ha hecho en el cine de zombies no
es cine, es video-clip y se llama Thriller, de Michael Jackson.
Insuperable.
Pocos diréis que no he estado hablando de cine. Decir que The Texas
Chainsaw Massacre o Braindead no es cine es como afirmar que
la hamburguesa del McDonald's no es carne. Desde luego no es un filete,
pero sí viene de la vaca. También se devora más fácilmente, lo que
no significa que su digestión no pueda resultar pesada.
/AMF.